Hoy tenemos con nosotros a Glicerio Fernández Jódar, Licenciado en Ciencias Geológicas y nuestro experto en geología y geotecnia desde 2021, que se ha animado a compartir parte de su experiencia en proyectos y obras singulares, que le han permitido adquirir una gran versatilidad y conocimiento en diferentes áreas de la ingeniería civil.
P: Para quienes no te conocen Glicerio, ¿en qué consiste tu trabajo del día a día como geólogo especializado en geotecnia?
Me dedico a la realización de estudios geotécnicos enfocados en la obra civil, en la edificación, patologías y de vez en cuando algo de medio ambiente.
P: ¿Qué tipo de proyectos son los que más te apasionan o en los que más disfrutas trabajando?
Todo lo que sea patología en la edificación y en obra civil, sobre todo el tema de deslizamientos.
P: Cuéntanos: ¿cuál ha sido el proyecto u obra que más dificultad te ha supuesto a nivel técnico?
Puedo decirte dos.
El primero fue, estando en Geocisa, la rotura de la presa de Aznalcóllar. GEOCISA llevaba el control de la presa, yo era muy joven; estuve tres meses haciendo una campaña de sondeo en el deslizamiento de la presa que se rompió y aprendí una barbaridad. Fue un trabajo que me marcó para toda la vida.
Y últimamente he hecho un estudio geotécnico, primero preliminar antes de hacer el definitivo, de un parque eólico en Perú en unas diatomitas, que es una roca muy muy especial. Apenas se han hecho parques eólicos en este tipo de material.
«Apenas se han hecho parques eólicos en este tipo en este tipo de material.”
«Fue un trabajo que me marcó para toda la vida»
P: ¿Qué características del terreno o del entorno hacían que este proyecto fuera especialmente complicado?
La diatomita es una roca muy poco común (formada por algas y fósiles, un esqueleto muy poroso), con parámetros que en apariencia no son malos pero que colapsan a determinadas presiones.

P: ¿En qué momento te diste cuenta de que el problema era más grave o complejo de lo previsto?
En el momento en el que realizamos ensayos de laboratorio. Los ensayos arrojaron resultados muy distintos a los parámetros típicos en rocas blandas, sobre todo en cuanto a problemas de colapso. A determinadas presiones, la rotura de las muestras de las diatomitas es sorprendente. Entonces hay que analizar con mucho cuidado la cimentación de un aerogenerador en esta roca.
P: ¿Qué riesgos había si no se resolvía correctamente ese problema geotécnico?
El riesgo es que la diatomita al final, como hemos comentado antes, es un material formado por algas, por fósiles. Es un esqueleto con mucho hueco, con apariencia de roca y con unos parámetros que en principio no parecen malos.
De hecho, hicimos ensayos triaxiales cíclicos y también ensayo de columna resonante para ver las propiedades dinámicas de la roca, obteniéndose resultados óptimos; pero con los ensayos de consolidación en edómetro llegamos a ver que, llegada a determinadas presiones, se producía un colapso. Con lo cual hay que evitar llegar a esas presiones.
«Hay que evitar llegar a esas presiones para que la roca no rompa.»
P: ¿Cómo fue el proceso de diagnóstico? ¿Qué estudios o ensayos tuvisteis que realizar?
Una batería de ensayos de laboratorio principalmente para conocer propiedades dinámicas de la diatomita y ensayos de consolidación en bancada edométrica, en tres laboratorios distintos: en el nuestro, en Egea Andina, allí en Lima y en el laboratorio de la Universidad de Ingeniería del Perú, que son muy buenos; y en un laboratorio muy especializado llamado ANDES, que se dedica a ensayos especiales, a triaxiales cíclicos, ensayos con la caja de resonancia, en fin, una batería de ensayos muy grande que nos permitió caracterizar muy bien la diatomita y aprender mucho sobre ella. De hecho, es un tema para hacer una tesis.
Sobre el alcance de los ensayos y para que se pueda comparar, en un parque eólico normal se hace un sondeo de 30 metros —protocolo heredado de Gamesa—, pero en este caso, para el informe Geotécnico definitivo se ha pensado en hacer dos sondeos por cada aerogenerador. En el trabajo previo, además hubo que sacar muestras inalteradas mediante calicatas en la cota de cimentación, en bloques muy grandes, para extraer de su corazón las muestras con las que hacer los ensayos especiales (triaxiales, etc.).

P: ¿Qué alternativas de solución barajasteis antes de decidir el camino a seguir?
Hay varias alternativas que se están analizando: desde diseñar la cimentación para no llegar a una determinada tensión en el suelo, hasta mejoras del terreno. Incluso se puede valorar también el micropilotaje o la solución de columnas de módulo controlado para mejorar esos primeros metros.
P: ¿Cuál fue finalmente la solución que se aplicó y por qué se eligió esa?
Todavía no hay una solución cerrada: se hizo el estudio preliminar y ahora se está abordando el estudio geotécnico definitivo. La propiedad sigue valorando el parque y llegado el momento se decidirá la solución.
Como perspectiva, el criterio principal es no llegar a las tensiones que producirían la rotura por colapso de la diatomita, y después buscar un equilibrio entre requerimientos económicos y de seguridad (dado que son muchos aerogeneradores y el coste de sobredimensionar sería alto). Las opciones que se barajan como más probables son la mejora del terreno con columnas de módulo controlado o los micropilotes.
Evidentemente el aspecto económico no puede dejarse de lado. Por ejemplo, si se optase ajustar las tensiones transmitidas al terreno, habría que aumentar la superficie de la cimentación y ajustar muy bien la profundidad, pudiendo suponer una inversión no asumible frente a otras alternativas.
En la parte de ingeniería (aligerar las cargas, sobre todo en esfuerzos horizontales) interviene ya el ingeniero del equipo.
P: ¿Hubo que coordinarse con otros perfiles (ingenieros, arquitectos, constructora) para sacarlo adelante? ¿Cómo fue esa colaboración?
Sí, hay un ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, nuestro compañero Daniel Galindo, experto en geotecnia y estructuras, que está diseñando las soluciones basándose en modelos con elementos finitos con PLAXIS.
P: ¿Cuánto tiempo llevó resolver el problema y cómo afectó al calendario general de la obra?
Todavía está en fase de estudio geotécnico definitivo, así que no se puede precisar el efecto final en el calendario, pero es un estudio claramente distinto a los habituales, con más sondeos por aerogenerador y muchos más ensayos de laboratorio de lo normal, lo que previsiblemente alarga los plazos respecto a un parque eólico convencional.
Por ejemplo, en un parque eólico normal se hace un sondeo de 30 metros por aerogenerador como se ha comentado anteriormente, y en este caso se ha pensado en hacer dos sondeos por cada aero, por ejemplo. Aparte de que este aumento conlleva un aumento significativo en ensayos de laboratorio de todo tipo. Hay también que sacar muestras inalteradas, se tienen que hacer calicata a la cota en la que se va a cimentar y tomar muestras inalteradas de calicata en bloques muy grandes, para los ensayos especiales.
P: Mirando atrás, ¿qué aprendiste de esa experiencia que aplicas ahora en otros proyectos?
Al ser una roca tan especial, ha sido necesario investigar mucho en la bibliografía sobre cimentaciones en diatomitas, sobre todo en México (donde más hay), algo en Perú y muy poco en España; también se estudiaron casos en Japón, donde los ingenieros tienen publicaciones muy interesantes. El laboratorio de mecánica de suelos cobra en estos casos una importancia muy alta.
P: ¿Qué le dirías a alguien que se enfrenta a un problema geotécnico similar por primera vez?
Que lea mucho, que busque casos parecidos; hoy en día, con internet y la inteligencia artificial, se puede acceder a documentos —tesis, proyectos, investigaciones— sobre materiales poco comunes a los que antes no se podía acceder. Y después, abrir la mente, sobre todo a hacer muchos ensayos de laboratorio.
«Hoy en día, con internet y la inteligencia artificial, puedes acceder a documentos a los que antes no podíamos acceder.”
P: Para terminar, ¿qué es lo que más valoras de tu profesión después de vivir situaciones así?
Lo que más valoro es aprender cada día con casos de este tipo —un deslizamiento, una roca muy especial, arcillas expansivas, etc.—. Se disfruta mucho porque cada caso siempre es distinto y siempre se aprende algo.
«Lo que más valoro es aprender cada día con casos de este tipo. Cada caso siempre es distinto y siempre vas a aprender algo.»
P: Muchas gracias por tu tiempo y por compartir con nosotros tu experiencia.
¿Te has encontrado alguna vez con un material o un terreno que rompiera todas tus previsiones?