La conservación y mantenimiento de infraestructuras, aunque a veces pase desapercibido, se está posicionando como un pilar fundamental para garantizar que se mantenga tanto su utilidad como seguridad a lo largo del tiempo mientras siguen acompañándonos y relatándonos su propia historia.
¿Por qué es importante realizar una conservación y mantenimiento de infraestructuras civiles?
Por si no te hemos convencido todavía, aquí van algunas razones clave de por qué es tan importante velar de forma ininterrumpida por las obras públicas que hemos proyectado y construido.
Inversión
Un proyecto de obra civil implica una gran inversión de recursos, tiempo y dinero. El mantenimiento adecuado asegura que esta inversión se maximice durante periodo estimado de vida útil y proporcione un mayor retorno de la inversión.
Seguridad
La seguridad es una prioridad primordial en cualquier obra civil. El mantenimiento regular garantiza que las estructuras y sistemas sigan cumpliendo con los estándares de seguridad, protegiendo a las personas y al entorno que las rodean.
Funcionalidad
Es obvio que, con el devenir del tiempo, las estructuras experimentan un desgaste natural por las inclemencias meteorológicas o fenómenos naturales. El mantenimiento evita que los componentes se deterioren más de lo debido, asegurando la funcionalidad requerida y la eficiencia operativa.
Vida útil
Al abordar los problemas antes de que se conviertan en algo irreversible, se contribuye de forma drástica al correcto agotamiento e incluso prolongamiento de la vida útil de la infraestructura. Evitando tener que recurrir a obras de nueva implantación o reconstrucciones completas que las sustituyan.
Estética
La apariencia de una infraestructura es un factor clave para el éxito de una construcción funcional. En este sentido, las labores de mantenimiento son vitales para preservar la componente estética y la reputación de un proyecto.
Circularidad
Desde una perspectiva de “residuo cero” o “zero waste”, atender de manera continua las necesidades que las construcciones nos solicitan forma parte de los fundamentos de la economía circular. Con ánimo de custodiarla las obras públicas durante su vida útil para que perduren y no se baraje la opción de demolerlas como callejón sin salida.

Fases del proceso de conservación y mantenimiento
En el proceso de conservación y mantenimiento utilizado en ingeniería civil consta generalmente de las siguientes fases:
Planificación
En un primer momento se organiza la labor de mantenimiento con carácter estratégico, es decir, considerando la tipología de infraestructura a mantener, los recursos previstos y las prioridades a establecer. Como resultado, se fija una serie de objetivos y se redacta el plan de mantenimiento a largo plazo.
Inspección
Se realiza una inspección exhaustiva del proyecto ejecutado para registrar cualquier tipo de problema o deterioro detectado. Este paso incluye desde inspecciones visuales, ensayos y análisis estructurales para determinar la condición inicial de la infraestructura.
Programación
En base a los resultados obtenidos de la fase anterior, se confecciona un programa de mantenimiento que describe tanto las tareas como los plazos a cumplir. De este programa se desprende un orden de prioridad de las actividades de mantenimiento, de acuerdo con el estado específico de la infraestructura.
Actuación
Se llevan a cabo las tareas de mantenimiento programadas, que pueden incluir diversas acciones como reparaciones, reemplazo de componentes, limpieza, repintado, etc. En todo momento se procede conforme a los procedimientos establecidos para garantizar los estándares de calidad y seguridad.
Registro y documentación
Elaborar un documento de registro detallado en el que se plasmen todas las actividades de mantenimiento desarrolladas, incluyendo fechas, personal encargado, materiales empleados, así como cualquier otra observación o hallazgo relevante. Este registro facilita el posterior trabajo de seguimiento del historial de mantenimiento y simplifica la toma de decisiones.
Monitorización y seguimiento
Tras cumplimentar las tareas de mantenimiento, se efectúa un monitoreo con carácter continuo para verificar la efectividad de las acciones que se han tomado. Esta fase engloba inspecciones posteriores, pruebas de carga, análisis estructurales o cualquier otra forma de monitoreo que garantice que la infraestructura se mantendrá en un estado adecuado en el largo plazo.
Retroalimentación
A lo largo del proceso se debe hacer constancia de las oportunidades de mejora y aprendizaje. Esto conlleva valorar la efectividad o no efectividad de las acciones consideradas, identificar actualizaciones en el método de mantenimiento. En definitiva, adaptar de manera orgánica los planes y programas en función de los resultados obtenidos, poniendo el foco en una perspectiva preventiva.

Como hemos visto en este artículo, el camino en la conservación y mantenimiento de infraestructuras de obra civil no está libre de desafíos.
Ya sea que nos enfrentemos a la acción de las inclemencias meteorológicas, a la fatiga estructural o al mero paso del tiempo, los técnicos debemos observar con acierto y encontrar las soluciones más ingeniosas.
La meta no es otra que preservar la integridad y el buen funcionamiento de las infraestructuras que fundamentan la sociedad del presente pero también la del mañana.
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